Partido Revolucionario de los Trabajadores
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ANTE LAS AMENAZAS DE TRUMP, LA PRIORIDAD ES APOYAR A MIGRANTES Y SU RESISTENCIA.
Resolución del CP del PRT.
La ofensiva de declaraciones y amenazas de Trump desde su toma de posesión el 21 de enero, ocurren en el declive del poderío del imperialismo yanqui con respecto a las otras potencias imperialistas, especialmente China. Es un declive en el terreno económico y no militar pues Estados Unidos continúa siendo la principal y más peligrosa potencia militar. Pero es, como ha dicho recientemente un texto de la Cuarta Internacional, expresión de un hegemón en crisis. Por eso, desde el primer día toma la iniciativa en una ofensiva política ultraderechista descarada para imponer una relación de fuerzas que le permita recuperar completamente su hegemonía: MAGA (Make America Great Again).
Abre al mismo tiempo muchos flancos de ataque. Contra derechos civiles y democráticos en Estados Unidos (contra lo que él llama WOKE, como si fuera realmente el pensamiento de la izquierda y el feminismo). Pero en política exterior se explaya en gestos imperialistas y colonialistas como si estuviera a fines del siglo XIX (cuando la política Monroe) humillando a sus "socios" del TMEC con comprar o convertir en un estado más de la Unión Americana a Canadá o México, cambiarle unilateralmente el nombre al Golfo de México, con comprar Groenlandia, con recuperar el canal de Panamá, ahora amenazando en completar la labor de "limpieza étnica" iniciada por Israel en Gaza con terminar de arrasarla y expulsar definitivamente a su población palestina para convertirla en una nueva "riviera" pero propiedad de EU. Pero de todas estas expresiones colonialistas, ultraderechistas y racistas de Trump y su grupo de burgueses ultramillonarios destacan las amenazas que tienen que ver con México, no solo porque sean de nuestro interés inmediato, sino también por ser las que parecen realizarse de una manera u otra ya en la práctica.
Las amenazas contra México.
Nos referimos a las amenazas externadas desde su campaña electoral de expulsar, de deportar, a millones de mexicanos y latinoamericanos que intentan o han intentado llegar a EU vía México. Desde que anunció al inicio de su gobierno la pretensión de que México sea "tercer país seguro" para recibir a los millones de deportados, sean mexicanos o no, bajo el programa de "quédate en México", abrió una crisis política, migratoria y humana por las familias separadas y la cacería de brujas que ha iniciado en EU para deportar a personas por su aspecto físico u origen, estén legales o no, y las consecuencias económicas que ocasionaría en México. Ante las primeras protestas del gobierno mexicano de no aceptar el papel de "tercer país" y declaraciones de defensa de los migrantes, de inmediato se ha expresado -nuevamente- el chantaje de Trump: migrantes o aranceles a los productos mexicanos.
La amenaza no es nueva. Durante el primer gobierno de Trump y el anterior gobierno de López Obrador ya presentó la misma disyuntiva y el gobierno mexicano aceptó jugar el papel de la migra, pero en la frontera sur de México, para evitar el flujo de migrantes por la vía de Chiapas.
Ahora pretenden que se cierre la frontera norte de México con Estados Unidos, la obsesión del "muro" de Trump y que México acepte a las y los deportados de Estados Unidos.
El chantaje se completa con la amenaza de imponer aranceles a los productos exportados desde México a Estados Unidos. El pretexto es impedir que ingresen productos chinos al mercado de Estados Unidos vía México. Pero en realidad es parte de su otra campaña antimexicana en Estados Unidos al decir que los mexicanos les "roban empleos" a los trabajadores estadunidenses por medio de las empresas que cierran sus plantas allá para instalarse en México. En las negociaciones abiertas entre ambos gobiernos y directamente entre Trump y Claudia Sheinbaum, la nueva presidenta de México, se ha pactado una "pausa" de un mes para no aumentar los aranceles (aunque inmediatamente, Trump anunció aumentos de aranceles al acero y aluminio). A cambio de la pausa, el gobierno mexicano colaboraría más activamente con el tema de los migrantes.
Morena, el partido del gobierno y los partidos satélites del gobierno, el Congreso, así como la opinión pública identificada con el pensamiento progresista iniciado por López Obrador, lo que llaman "humanismo mexicano", rápidamente han salido a felicitar al gobierno de Claudia Sheinbaum por haber logrado esta pausa. Los más timoratos simplemente dicen "hay que reconocerle al gobierno de Sheinbaum lo logrado".
Pero ése no debe ser el papel de la izquierda en esta coyuntura y crisis. No es el papel que el PRT acepta juzgar, como tampoco lo hacen ya otras corrientes de izquierda.
Nuestro papel no es salir con un nuevo pronunciamiento en abstracto en apoyo al gobierno. Nuestro papel no es aceptar nuevamente, como en los años 30, el llamado a la "unidad nacional" que subordinaba los intereses y las luchas de la clase trabajadora al apoyo a un gobierno que empezó así la corporativización de las masas en un partido de Estado, el "partido de la revolución mexicana", lo que terminaría siendo el PRI. No es casualidad que al mismo tiempo esté la campaña por 10 millones de afiliados a Morena el partido del gobierno, a donde van muchos de los cuadros del PRI, no solo por oportunismo y compra venta sino por identificación con la dinámica de este nuevo gobierno y al mismo tiempo antiguos militantes de la izquierda buscando candidaturas y posiciones en el nuevo partido de Estado, para "reformar" a Morena como "socialistas" y otros vergonzosamente haciendo "doble afiliación" en Morena y su grupo.
El papel de la izquierda no es apoyar al gobierno sino apoyar los derechos de los migrantes y la lucha que ya empiezan nuestros paisanos en ciudades como Los Ángeles contra las redadas y deportaciones de Trump. Nuestra visión de internacionalismo proletario implica que estamos con los derechos de las y los trabajadores mexicanos en Estados Unidos. Por eso apoyamos con movilizaciones en la Ciudad de México y otras ciudades del país, las movilizaciones que están haciendo ya en Los Ángeles y otras ciudades en resistencia, incluso enfrentado la represión policial. Lo vemos con optimismo por las posibilidades de crecimiento de la resistencia contra Trump en Estados Unidos por parte del movimiento de mujeres y otros movimientos.
Una pausa de aranceles y movilización militar contra migrantes inmediata
Pero estamos en solidaridad con la población migrante y por tanto contra la militarización de la frontera norte impuesta por el gobierno mexicano. Inmediatamente acordada la "pausa" de los aranceles, el gobierno de Sheinbaum acordó el envío de 10 mil militares mexicanos a la frontera. ¿Para evitar el narcotráfico, la entrada del fentanilo, en EU? No. Para frenar el cruce de más migrantes a Estados Unidos.
Por eso no podemos celebrar la "pausa" lograda por el gobierno mexicano. A cambio de una pausa de un mes en la aplicación de aranceles, ceder nuevamente a las presiones de Trump contra los migrantes y hacerlo con la militarización de la frontera. Ya sabemos lo que ha significado en términos de violaciones a los derechos humanos, la presencia de militares (en algunas de esas ciudades fronterizas por cierto) en labores de "seguridad pública" y ahora será de control migratorio cuando no están capacitados para eso. No nos convencen todas las justificaciones vergonzantes que hace el gobierno con respecto al papel del ejército y las fuerzas armadas en los múltiples casos de violaciones a derechos humanos, defenderlo y justificarlo no sólo en papeles históricos como el 2 de octubre del 68, sino también recientes como en Ayotzinapa y los desaparecidos. Mal haríamos desde la izquierda en olvidar ese papel para celebrar la militarización de la frontera.
Se consiguió una pausa de los aranceles a costa de la población migrante. No debe haber duda. Estamos con la población migrante en defensa de sus derechos y contra la militarización.
Más peligrosa es esa pausa así lograda si se complemente con la mirada militarista también del gobierno Trump. En primer lugar descalificando, insultando y calumniando a ese gran sector de la clase trabajadora mexicana que está al otro lado de la frontera. Dice Trump que México envía como migrantes a delincuentes, violadores, narcotraficantes y hasta locos de los manicomios mexicanos Por eso todo mundo insiste empezando por Sheinbaum, en mostrarle los datos de la contribución a la economía de las y los trabajadores migrantes. Pero en el desprecio clasista y racista de Trump amenaza que si México no acepta a migrantes con cuyos países Estados Unidos no tiene relación (venezolanos, cubanos) entonces los encerrará en Guantánamo. En Guantánamo la peor e ilegal cárcel de Estados Unidos donde traslada detenidos en cualquier lugar del mundo por tiempo indefinido y sin juicio o proceso solamente por ser "sospechosos" de ser "terroristas". Finalmente esto se complementa con el anuncio que hicieron después de iniciada la "pausa" de que Estados Unidos considerará "terrroristas" a los "cárteles" de la droga mexicana. La "justificación" de terrorismo sirve no solo para usar Guantánamo sino para intervenir militarmente, legal e ilegalmente, para atacar o detener "terroristas" por ser tema de "seguridad nacional para EU. Aunque declaraciones van y vienen en estos días, al mismo tiempo se han denunciado ya vuelos de drones militares de EU recorriendo el Golfo de California y sigue abierta la discusión de cómo sacaron de Sinaloa a Ismael "el Mayo" Zambada, conocido capo, que no parece explicarse simplemente por la traición de otro capo, sino por la intervención de fuerzas armadas de EU en territorio mexicano.
Entonces la "pausa" de los aranceles a costa de la población migrante ha resultado totalmente desfavorable. Por eso insistimos en que nuestro apoyo es con migrantes y paisanos en Estados Unidos y contra la militarización y no con firmas de "unidad nacional".
¿Debemos defender el TLC?
Pero tampoco es papel de la izquierda defender el tratado de libre comercio, que ahora se llama TMEC (Tratado México-Estados Unidos-Canadá). No olvidamos que el antecesor TLC (NAFTA, como le llamaban en inglés) fue la joya de la corona de las reformas neoliberales de Salinas de Gortari. El 1 de enero de 1994 entró en vigor el TLC y ese día eligió el EZLN para iniciar el levantamiento armado en Chiapas declarando que el TLC era la declaración de muerte de los pueblos indígenas. El TLC es una integración económica desigual y desfavorable de México con respecto a la mayor potencia capitalista. Mantiene a México en la subordinación económica con respecto a Estados Unidos y contra lo que anunciaban, ha destruido la agricultura en México y las posibilidades de autosuficiencia alimentaria.
La pretensión de Trump de aumentar los aranceles a los "productos mexicanos" difícilmente va a lograr que las empresas instaladas en México se regresen a Detroit o cualquier otro lugar en Estados Unidos. El capital no tiene patria. Se establecen en México porque consiguen mano de obra más barata que en Estados Unidos. Los trabajadores allá ya habían conseguido derechos laborales, y salariales que en México esas mismas empresas no respetan. Por eso les conviene instalarse acá. Si se imponen esos aranceles a los "productos mexicanos" que en realidad no son productos para consumirse en México, sino para inmediatamente exportarse a Estaos Unidos, lo que harán las empresas es trasladar el costo de los aranceles a los consumidores en Estados Unidos. Y es de tal dimensión la diferencia salarial que aún así en la mayoría de los casos a esas empresas les convendrá seguir en México para seguir explotando y sobre explotando la mano de obra mexicana. De nuevo nuestro criterio como parte de la clase trabajadora internacional e internacionalista no es salir en defensa del TLC, hoy TMEC como está, pues sirve para no imponer nuevos aranceles en beneficio de las empresas imperialistas y en detrimento de las y los trabajadores mexicanos obligados a seguir vendiendo barata su mano de obra para que "no se vayan los empleos" que ofrecen estas empresas. O si se imponen los aranceles de Trump, igual, para que no se vayan las empresas seguir vendiendo barata la mano de obra o abaratarla más para que no se vayan las empresas y además que los consumidores en EU, muchos de ellos también parte de la clase trabajadora, paguen más por esos productos. O sea, el problema es que tanto el TMEC, como el Plan México que anuncia Sheinbaum si se imponen los aranceles de Trump, están pensados en función de los intereses empresariales y no de la clase trabajadora. Por eso Sheinbaum anuncia que el Plan México asegurará que continúen las inversiones extranjeras de capital. Su problema es si la propuesta de Trump pone en riesgo la continuación del TMEC (que se revisará en 2026) porque entonces no podrá ofrecer esas garantías a los inversionistas que quiere traer a México a aprovechar las "magníficas condiciones" para la inversión (bajos salarios menos regulaciones laborales y ambientales, etc).
Para la izquierda la opción no está en salvar a como de lugar al tratado de libre comercio, como si fuera la mejor y única opción. No es la única opción ver hacia el norte y la dependencia con EU, aunque algunos nuevos "polkos" (por el Presidente Polk cuando la guerra de EU) o ahora "trompos" suspiren con ser parte de EU.