Partido Revolucionario de los Trabajadores
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La posición del PRT frente a las elecciones del Poder Judicial
Entrevista de Rosario Serrano a Edgard Sánchez
(De una larga entrevista, conversación, con Edgard Sánchez, dirigente del PRT, extrajimos estas conclusiones de su argumentación)
Varias personas me han preguntado cuál es la posición del Partido Revolucionario de las y los Trabajadores (PRT) frente a las elecciones del Poder Judicial convocadas para el 1° de junio, y si el partido llamará a votar de alguna manera. La respuesta, en primer lugar, es clara: el PRT no emitirá una consigna de voto generalizada, no hay fórmula de votación del PRT y esto se debe a la naturaleza misma de este proceso electoral.
¿Por qué no hay una fórmula de votación?
A diferencia de las elecciones constitucionales, donde los partidos presentan candidaturas definidas, en esta votación:
- Se eligen miles de cargos (magistrados, jueces, etc.) en circunscripciones distribuidas en todo el país.
- Las candidaturas son individuales, también miles, sin una línea partidista clara y distribuidos arbitrariamente, por sorteo, en circunscripciones que no necesariamente coinciden con el domicilio o ubicación profesional de las personas candidatas
- No existe una figura única o señal de identidad común que aparezca en relación a las candidaturas que las identifique política o ideológicamente (como en una elección presidencial). No es que sean “apolíticas”, cada persona representa una posición política y de clase, aunque no lo diga ocultándose en el discurso de ser candidaturas “ciudadanas”.
Esto hace imposible que el PRT, o cualquier partido, emita una consigna de voto unificada. Además, los partidos institucionales ni siquiera pueden hacer campaña abiertamente, está prohibida formalmente. Las reglas limitan la promoción a redes sociales.
¿Llamamos a la abstención?
No. Aunque seguramente habrá una abstención masiva —dada la complejidad del proceso—, no nos sumamos al llamado de la derecha a no participar, pues su objetivo es simplemente deslegitimar al gobierno de Morena, que impulsa esta reforma. El llamado a la abstención implica una toma de posición. Sin embargo, tampoco ignoramos que el sistema está diseñado para favorecer la cooptación política: Es decir es imposible defender el viejo poder judicial dominado por el PRIAN, pero la reforma de Morena no es tampoco la solución democrática y popular frente a la corrupción y control político del antiguo régimen.
La independencia de los tres poderes es una ilusión, es muy relativa. En realidad cada régimen político impone su control sobre el poder político. Si no lo hace absolutamente es por la relación de fuerzas sociales y políticas correspondientes al periodo. El nuevo régimen político surgido en México a partir de la elección del 2018, implica el dominio de un determinado sector de las clases dominantes. Si antes era el representado por el PRIAN, ahora es el de Morena y sus aliados, lo que ellos llaman 4T. Cada régimen político representa un sector particular de las clases dominantes. Eso es lo que está en curso de consolidarse actualmente. Tienen el control del Poder Ejecutivo y la hegemonía del Poder Legislativo por medio de la mayoría calificada. Ahora van por el Poder Judicial. Al deslindarse del viejo Poder Judicial, obviamente marcado por la corrupción y el control político del PRIAN, argumentan que el método de la elección abierta a toda la población es lo que hará la diferencia pues de esa manera supuestamente el pueblo tendrá el control, no habrá corrupción y el Poder Judicial no representará los intereses particulares de los partidos políticos. Esto es muy relativo pues en países como Estados Unidos hay estados de la Unión Americana en que también se elige a jueces por medio del voto popular. Y eso no impide que las y los candidatos a jueces estén representando intereses empresariales y de los partidos pues son los que financian las campañas.
Para el sistema la narrativa de que la elección popular traerá un resultado democrático es útil para darle una nueva legitimidad al Poder Judicial pero de todos modos el objetivo es asegurar el control de la fuerza hegemónica actual. Obviamente es un método diferente al abierto y burdo control que la Constitución reconoce para la integración del Poder Judicial sobre la base de una propuesta del Ejecutivo aprobada por el Legislativo. Se menciona mucho en estos días el ejemplo de Zedillo que integró un nuevo Poder Judicial despidiendo a la totalidad del anterior. Obviamente la figura de Zedillo es suficientemente desprestigiada como para escandalizar con ese método. Pero en realidad, al ocurrir una nueva relación de fuerzas en el régimen, la práctica de despedir a todos para integrar un nuevo Poder Judicial también fue aplicada en los años 30 por el general Cárdenas.
Pero ¿cómo entonces, el nuevo régimen se asegura el control político del Poder Judicial por medio de una elección que parece dispersar las definiciones en torno a tantas candidaturas y cargos? Es posible hacerlo aunque parezca un poco bizarro. En primer lugar por medio del veto de candidaturas representativas del viejo Poder Judicial (ya que tienen derecho a inscribirse). En segundo lugar es sabido que en muchas dependencias oficiales del actual gobierno se instruyó o recomendó a las y los abogados identificados con este gobierno que se inscribieran en las candidaturas que son miles pero también son miles las personas registradas. De algún modo estas candidaturas pasaron el primer filtro. Y ahora que necesitan un mínimo de votos por la circunscripción en la que fueron asignados, si se toma en cuenta que habrá gran abstención, están recurriendo a los comités o liderazgos locales de Morena y sus partidos para asegurar esos votos. Algunos más descaradamente, como se ha descubierto en Nuevo León y el partido Movimiento Ciudadano, están proporcionando “planillas” de las diversas candidaturas que quieren apoyar. Muchas candidaturas repiten lugares comunes como un Poder Judicial “cercano al pueblo”, para ”acabar con la corrupción” u otros lemas que refieren a la narrativa de Morena o a sus colores.
Finalmente, el objetivo es el mismo aunque con método diferente al del dedazo priísta pero es el control del Judicial por el Ejecutivo, como ha sido siempre.
Pero entonces ¿voto o no voto?
Algunos compañeros y compañeras me dicen que conocen a alguna persona registrada como candidata para el 1 de junio. Son abogados o abogadas que conocen de experiencias anteriores, familiares o amistades a las que les tienen confianza así como a sus deseos de cambios. Ciertamente producto de luchas históricas en México conseguimos el derecho al voto. Si quieres votar el 1 de junio es tu derecho individual, pero como partido explicamos los límites, los alcances que tiene ese derecho hoy. Así como para las elecciones federales del 2024 dijimos es tu derecho democrático votar pero en estas circunstancias no es un voto de clase, es un voto como individuo, como ciudadano, como se dice ahora, porque no hay opciones representativas de las clases trabajadoras y el pueblo, de la izquierda, en estos procesos. Navegar así en un mar, pese a lo que se dice, de demagogia y promesas falsas debe reconocerse para entender las limitaciones de tu voto, aunque obviamente respetemos tu decisión. En estos días, con la huelga convocada por la CNTE, nuevamente estamos teniendo ejemplo de la vanalidad, demagogia y falsedad que prevalecen en el sistema político electoral, cuando la Presidenta Claudia Sheinbaum alega que no hay recursos y es imposible satisfacer demandas como la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007 y el sistema de Afores y en el movimiento y las redes sociales se reproducen todos los días los discursos de campaña de Sheinbaum cuando prometía que ahora sí se harían realidad esas demandas. Si eso pasa con el Poder Ejecutivo electo por una mayoría abrumadora pueden imaginar lo que será la elección, en medio de una gran abstención, de un nuevo Poder Judicial sometido a ese Ejecutivo. Ciertamente no olvidamos todas las afrentas e injusticias cometidas por el Poder Judicial corrupto (de inmediato recordamos las resoluciones contra el SME o contra los familiares de desaparecidos o la liberación de criminales) pero así como con respecto al nuevo Poder Ejecutivo decimos que gobierne quien gobierne los derechos se defienden, con más razones lo haremos ante el Judicial y lo que resulte de esta elección. No debe haber ilusiones sobre el resultado de esa elección minoritaria. La confianza solamente seguirá en la lucha, en la acción de masas, en las calles y con instrumentos como la huelga y otras formas de resistencia, más allá de los mecanismos institucionales.